Por: Carlos Naranjo

Director de sostenibilidad en Gaia Servicios Ambientales

Cnaranjo@gaiasa.com 

A nivel global, las emisiones de gases de efecto invernadero por la acción del hombre es de aproximadamente 50 mil millones de toneladas por año, 50 GtCO2e, de las cuales el transporte es responsable de un 14% aproximadamente (EPA, 2017). De estas emisiones de GEI correspondientes del sector transporte, un 60% están asociadas a transporte de pasajeros y un casi un 40% a transporte de carga. Dentro del transporte de carga el transporte terrestre de carga aporta un 57%, el transporte marítimo un 17%, el transporte aéreo un 9% y el transporte férreo un 6%.

Pie de imagen: Emisiones globales de GEI por sector económico. Fuente: EPA. https://www.epa.gov/ghgemissions/global-greenhouse-gas-emissions-data

Emisiones colombianas de GEI y transporte

Las emisiones de gases de efecto invernadero reportan para Colombia un total de 185,6 millones de toneladas de dióxido de carbono, equivalente liberadas a la atmosfera ton CO2e (IDEAM, 2016). Esto corresponde a menos del 0,5% de las emisiones de GEI globales, mientras las emisiones de China y Estados Unidos suman aproximadamente el 40%.

De los resultados del inventario nacional de emisiones de GEI, se tiene que el sector que más aporta es el de “Energía” con un 44%, seguido de “Agricultura, Silvicultura y otros usos del suelo” con un 43%; “Gestión de Residuos” con un 8% y “Procesos Industriales y uso de productos” con solo un 5%. (IDEAM, 2016).

Dentro del sector energético se incluyen las actividades de transporte con un 38,3%, en donde el “Transporte terrestre” aporta un 32,6%, seguido por “Aviación, navegación nacional y ferrocarriles”, con un 5,7%. Esto quiere decir que el transporte terrestre aporta el 14,3% de las emisiones nacionales de GEI, valor que es más bajo que el asociado a la fermentación entérica causado por la ganadería, que alcanza el 18% de las emisiones nacionales. (IDEAM, 2016).

De otro lado, las emisiones de gases tóxicos asociados a la mala calidad del aire, donde se atribuye un 70% de responsabilidad a las fuentes móviles (camiones, autos, motocicletas), causan al año unas 10.000 muertes en Colombia según el DNP, las cuales están asociadas a enfermedades cardiorrespiratorias, en donde se habla que en el Área Metropolitana del Valle de Aburrá, ocurren unas 3.000 muertes por año debido a la misma causa.

Responsabilidad logística en la reducción de emisiones de GEI.

El transporte usa combustibles fósiles para la movilización de la carga que se requiere para el funcionamiento en las ciudades, aportando en la emisión de GEI y de otros gases que afectan la salud de las personas como el material particulado, el monóxido de carbono, los compuestos orgánicos volátiles, entre otros.

Una gestión logística más eficiente puede ayudar en la reducción de emisiones de GEI y otros gases contaminantes, aportando desde actividades simples como:

Planeación y programación de rutas: buscando la eficiencia en la prestación del servicio, disminuyendo la cantidad de kilómetros recorridos, reduciendo el uso de combustible y por ende las emisiones de GEI, mejorando los tiempos de entrega y aumentado la satisfacción del cliente. Por ejemplo, en Colombia varias empresas de transporte de carga que se movilizan desde el interior del país hasta la Costa Atlántica, están usando la ruta que pasa por Puerto Berrío, la cual pese a que es más larga que la ruta que pasa por Montería, tiene una geografía más plana, lo que reduce los consumos de combustible y por ende la emisión de gases contaminantes.

Conducción eficiente: es uno de los factores que se ha evidenciado y que más puede aportar en la reducción de consumo de combustibles y emisiones de gases contaminantes, además del desgaste de piezas y la accidentalidad. Los ahorros pueden ser de un 8% a un 20%, en algunos casos, y es tan simple como apropiar una cultura de ecoconducción que se basa en recomendaciones de cómo arrancar sin pisar el acelerador, cambiar de marcha lo antes posible, mantener velocidad uniforme, circular a velocidad constante y con bajas revoluciones, anticipando en paradas o curvas, rodando por inercia, o apagando el vehículo en esperas mayores a un minuto. Sin embargo, ha sido una tarea en la que todavía falta educación y uso de tecnologías que permitan tener un monitoreo constante por parte del conductor.

Compilación de cargas: una buena práctica en la reducción de emisiones de GEI para los responsables logísticos se da en la compilación de carga, sea por una buena planeación que permita que el vehículo siempre esté completamente lleno o por el contrario, cuando se adaptan los furgones para duplicar la capacidad de carga a ser transportada. En varias empresas de transporte colocan un tablón en el medio del furgón para aprovechar el espacio aéreo del furgón.

Vehículos de menor emisión de GEI: los avances tecnológicos traen oferta de vehículos mucho más eficientes, pues transportan mayor cantidad de carga y recorren más distancia con menos combustible. Asimismo, se ofrecen vehículos que no usan diésel y en vez de este usan gas natural vehicular (GNV), el cual emite un 25% menos GEI que el diésel y menos material particulado, así como vehículos híbridos o eléctricos, que usan energía de la red para su desplazamiento y que teniendo en cuenta que la matriz energética colombiana es en gran porcentaje hidroeléctrica, aportará a la reducción de emisiones de GEI. Ya en el mercado hay disponibles camiones de 1 a 16 toneladas e incluso, modelos de 26 toneladas de capacidad y con autonomías de hasta 300 kilómetros, lo que permitiría el trabajo en zona urbana.

Transporte multimodal de carga: aunque la infraestructura en Colombia todavía no esté lista para un manejo logístico multimodal, en el momento que se tenga operando esta ayudará a reducir la emisión de GEI, puesto que el transporte de carga en barco significa reducir el consumo de combustible y las emisiones de GEI a la mitad y en transporte férreo a una tercera parte por cada tonelada que se transporte (GHG Protocol. GHG Emission factor compilation, 2018).

Gestión de flotas: una gestión organizada de flotas permite generar información relacionada con vehículos y conductores en los que se monitorean aspectos como el inventario de vehículos y equipamiento, la planeación de mantenimientos, los registros de consumo de combustible, los registros de costos de reparaciones, entre otros. Esta gestión, reduce costos de operación y atención de contingencias, pero además de gases contaminantes.

Ciudades menos congestionadas: el excesivo uso de vehículos particulares ha traído como consecuencia la saturación del tráfico en las ciudades, lo que a su vez hace más lenta la operación logística y por ende aumenta el consumo de combustible y emisiones. Es por esto por lo que incentivar el uso de transporte público en las ciudades traerá una disminución de vehículos particulares, con la consecuente disminución del tráfico y emisiones de GEI y otros gases.

En conclusión

El transporte de carga es un servicio importante para que continúen la operación de los centros urbanos y rurales, por esto su aporte en el uso de combustible, emisión de GEI y otros gases que afectan la salud, hacen parte de la responsabilidad de las operaciones logísticas que con base en buenas prácticas permitirán que el servicio se siga prestando de manera consciente, con menos impacto a la salud de las personas y la salud del planeta.

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