La logística del transporte escolar: una oportunidad para repensar el sistema

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El transporte escolar es crítico para la ciudad, pues nos afecta a todos y principalmente a los niños. Aunque el modelo tradicional ha tenido algunos cambios, este sigue rigiéndose por el mismo paradigma, por lo que es hora de afrontar las dificultades con un nuevo modelo que sea más beneficioso para todos.

Por: Nelson Fernando Mariño

Gerente Decisiones Logísticas

nmarino@dl.com.co

MISAWA AIR BASE, Japan — Students step off the school buses at Sollars Elementary Mar. 21. The base has been slowly coming back to normal operations after feeling the effects of an earthquake that shook the northern coast of Japan Mar. 11. (U.S. Air Force photo by Staff Sgt. Marie BrownReleased)

En la compleja y congestionada ciudad de Bogotá, se ha establecido un patrón de crecimiento y ubicación de los colegios (aunque en otras ciudades también está sucediendo) en donde estos se están trasladando hacia las afueras, en particular en Bogotá, hacia el norte de la ciudad o en Medellín hacia el oriente. No pretendo aquí tratar sobre el modelo educativo, calidad o si esto es adecuado o no para la ciudad, la educación o la inclusión social, pero si me voy a referir a un tema que afecta a todos los ciudadanos, en particular a los pequeños estudiantes: el transporte escolar.

Como una observación particular en la zona en donde habito (noroccidente de la Bogotá), he observado que en un tramo no mayor a 600 metros, en una franja horaria de 30 minutos entre las 5:50 a.m. y 6:20 a.m. al menos 35 rutas de buses de distintos colegios pasan a recoger a los niños, todos con un hecho común, independiente del tamaño del bus: el número de puestos ocupados es bajo y no supera, estimo un 20-25% de los lugares disponibles, además de que muchos de estos buses se dirigen hacia zonas relativamente cercanas o se concentran en varios trayectos.

Así mismo, aunque varía la entrada al colegio, en la mayoría de casos el horario se encuentra en una franja comprendida entre las 7:10 a.m. y las 7:45 a.m. lo que quiere decir que los niños tardan entre una hora o una hora y media en llegar a sus colegios. Esto implica que el sólo traslado hacia y desde el colegio, puede tomarles a muchos de nuestros hijos, aproximadamente entre el 20% y el 30% de la jornada escolar. No voy a generalizar que esto pasa en toda la ciudad con todos los estudiantes o con todas las rutas, pero en muchas zonas de la ciudad el patrón se repite.

Sin un diseño explícito de ciudad y su sistema educativo o sin un modelo de educación, de geolocalización y ordenamiento de la ciudad, este es uno de los resultados del sistema actual. El concepto de asistir al “colegio de barrio”, es cada vez más la excepción, más no la regla y cada día es más frecuente observar rutas recorriendo y atravesando la ciudad en diferentes tipos de buses, con tendencia a ser más pequeños, para realizar rutas más cortas. El modelo de desarrollo de ciudad ha ido cambiando, estableciendo nuevas necesidades, pero las soluciones ofrecidas siguen siendo las mismas.

¿Por qué no un nuevo modelo?

¿Qué pasaría si como ciudadanos repensamos el modelo de atención en este aspecto de transporte? ¿Qué cambios se podrían introducir, además de cámaras, monitoras, restricciones a las rutas, elementos de seguridad, ruteadores o geolocalizadores para el seguimiento, etc.? La idea propuesta parte de redefinir el sistema de transporte y romper el paradigma de que la ruta está asignada a un solo colegio.

En el sistema actual, la ruta hace múltiples paradas (hasta 20-25 según el tamaño del bus), recogiendo los niños en diferentes puntos a lo largo de la ruta y dejándolos en un solo destino. La idea sería que el sistema cambiara y se establecieran cluster de origen y destino, de tal manera que una ruta recoja entre 5 y 8 estudiantes y en 2 o 4 paradas de destino, según la ruta y los colegios a los que tengan que asistir estos niños. Muchas son las implicaciones y múltiples dificultades, pero un par de hechos que serían cuantificables son:

  • Menor tiempo de ruta: cada ruta tendría un recorrido más “directo”, corto y un menor número promedio de paradas, lo que reduciría su tiempo de operación.
  • Menor kilometraje: un recorrido más corto y eficiente.
  • Más eficiencia: las rutas completarían su cupo más ágilmente y se dirigirían a su destino más eficientemente. Incluso, algunas podrían ser con buses más grandes y aun así serían más rápidas y con recorridos más cortos.
  • Menos emisiones: al tener menos kilómetros recorridos y un menor número de buses circulando, se reduciría el combustible consumido y sus respectivas emisiones.
  • Menor costo: el costo de operación sería menor porque hay más eficiencia en el sistema.

Un sistema así requeriría el esfuerzo conjugado de muchos actores, pero en particular se rompería un paradigma muy arraigado: “Como la ruta es de un colegio solo transporta niños de ese colegio”.

El rol de los diferentes actores

Este modelo implica un gran reto para la ciudad y sus habitantes, además de un esfuerzo mancomunado que requiere cambios culturales para todos.

Los estudiantes: tal vez son los principales beneficiados, pues les vendría muy bien unos minutos más de sueño en casa (no en la ruta), tiempo para jugar o hacer sus deberes y no tiempo recorriendo a diario la ciudad. Sus amigos de viaje probablemente no saldrán de los compañeros de colegio, sino algunos nuevos vecinos de otras instituciones. Podrán compartir con jóvenes de otros colegios, más allá de las ocasionales actividades deportivas o culturales. No me queda duda que se adaptarán muy rápidamente, ya que suelen no estar acompañados de los paradigmas y restricciones arraigadas de los adultos. Creo les vendría bien una fuente más de amigos para socializar.

Los padres de familia: aquí arrancan los problemas. ¿Cuántos padres estarán dispuestos a que su hijo se vaya con un niño de un colegio diferente? ¿De un colegio que probablemente no sea del status del que está pagando? ¿Trasladar la responsabilidad del colegio a una compañía de transporte? Somos los padres quienes debemos reflexionar y tomar el riesgo de romper un paradigma del sistema. Los colegios generan una segmentación que debemos romper para lograr un sistema educativo y de transporte más efectivo. No se trata de cambiar todo el sistema, solo de uno de los componentes que nos afecta a todos como ciudadanos y como padres debemos tomar la iniciativa. 

Los colegios: para ellos creo es el reto más grande, pues se deberían conciliar internamente y externamente con otras instituciones, acordar con las instituciones de su cluster la empresa de transporte y los criterios de servicio. Será además complejo establecer prioridades, rutinas, horarios y agenda en particular para días de labores extracurriculares o fechas especiales. Para algunos colegios será más fácil porque el servicio de transporte es contratado con terceros, pero aquellos que tienen buses propios tendrían un reto mayor, no solo en ajustar las rutas y el modelo de transporte, sino en el permitir que estudiantes de otros colegios puedan usar sus buses y ponerlos al servicio de la comunidad y no propio. Además de romper paradigmas, deben renunciar a un negocio y prestar un servicio privado a un grupo ampliado que sirve a una comunidad geográfica. 

Los transportadores: su actividad le permitirá enfocarse y ser más profesionales. Deberán brindar garantías a diferentes colegios y padres; deberán soportar sus recorridos con tecnologías más fiables de seguimiento y control, así como seguridad del vehículo y el transporte. Ser más flexibles a la hora de coordinar labores e intercambiar información y planificar rutas. Sin embargo, también serán beneficiados ya que la optimización lograda permitirá un mejor uso de sus activos, lo que deberá ser reflejado en reducción de tarifas y mejor calidad de servicio.

El distrito / Alcaldía: el reto de la Alcaldía será convocar a todos a este cambio cultural, persuadir a la sociedad, encontrar un mecanismo y promoción que beneficie a todos. No creo que se deban obligar a los colegios, pero sí incentivar el esquema y proveer diferentes tipos de ayudas cómo: proveer buses y rutas en algunas zonas o para periodos piloto, ayudas de tipo educativo, incentivos escolares, entre otros. Podrían regular horarios para que en franjas especificas los colegios inicien o terminen labores. Así mismo, facilitar los carriles exclusivos de Transmilenio a aquellos buses que se unan al sistema. Lo más importante es que encuentre la forma de balancear las diferentes necesidades de los distintos actores, pero sobre todo lograr en una sociedad hosca y resistente como la nuestra, que piense y actúe colectivamente. Sin lugar a dudas, cuando esto se logre será un rotundo éxito y además, un ejemplo de cambio de cultura ciudadana. 

Posibles cluster

Diferentes tipos de cluster podrían formarse, tanto en origen como en destino. En origen sería alrededor de barrios o zonas. Por ejemplo, Salitre, Chapinero, Teusaquillo, Usaquén, Colina entre otras, en donde también se podrían combinar recorridos. El destino sería por colegios y la lista a continuación muestra algunos ejemplos con diferentes grupos potenciales, tamaños, zonas y ubicaciones. El punto clave es que se reduzca el número y recorrido de paradas de recogida y se tengan de 2 a 5 destinos que como se observa están muy cercanos.

  1. Colegio Nueva Granada – Jordán de Sajonia – Rosario Santo Domingo.
  2. Helvetia – Montessori – Cristo Rey.
  3. Volta – Los Cerros – Gimnasio Femenino.
  4. San Jorge de Inglaterra – La Colina – San Patricio – Calatrava.
  5. Anglo Colombiano – Cervantes – Colsubsidio.
  6. La Salle – English School – Anglo Americano – San Façon.
  7. Abraham Lincoln – San Tarsicio – Emilio Valenzuela.  
  8. Virrey Solis – Mariana de Jesus – Vermont – La Enseñanza – Toscana.
  9. Andino – Buckingham – Gran Bretaña – Arrayanes – Mateo Apóstol – San Viator.
  10. Hontanar – Rochester – Fontán – Agustín Nieto Caballero.
  11. DaVinci – Retos – Cardenal Sacha – Santo Tomás

En fin, esta lista es tan solo una muestra de posibles grupos que tienen en común que son colegios privados, cercanos y tienen rutas de transporte privadas. Claro la lista debería integrar distintos colegios, independiente de si son públicos, privados, religiosos, con buses propios, etc., pero esa sería una labor aún más compleja. No obstante, un primer paso podría incluir algunos de los indicados.  

Son muchas las barreras que se deben afrontar, pero creo que si no se buscan soluciones diferentes no se logran cambios radicales. Algunas veces se realizan pequeñas mejoras, soluciones de corto plazo o de beneficio local, que inclusive son contraproducentes en el largo plazo y deterioran cada vez más, la calidad de vida en esta congestionada y atribulada ciudad. Invito pues a la reflexión a la crítica y a proponer ideas que contribuyan a mejorar nuestra ciudad, ¡La ciudad de todos!

 

 

 

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Dedicando unos pocos minutos a diligenciar esta encuesta, estarás aportando mucho al sector logístico del país.

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