La expansión portuaria de Buenaventura podría marcar una nueva etapa para la logística, el comercio exterior y la infraestructura energética de Colombia. Entre 2026 y 2036 se proyectan desarrollos orientados a ampliar la capacidad para movilizar contenedores, graneles y productos energéticos, fortaleciendo al Pacífico colombiano como corredor estratégico para las cadenas de suministro del país.
Dentro de este panorama aparecen dos iniciativas: Puerto Mujeres, concebido como un terminal multipropósito y energético, y Puerto 363, planteado como una extensión natural de la infraestructura de contenedores de TCBUEN.
Estos proyectos se sumarían a una infraestructura portuaria que ya desempeña un papel determinante en la conexión de Colombia con los mercados del Pacífico.
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Puerto Mujeres: un nuevo terminal multipropósito y energético
La proyección de Puerto Mujeres contempla el desarrollo de un terminal multipropósito con capacidad para atender diferentes tipos de carga y una operación especialmente vinculada al sector energético.
Entre los componentes proyectados se encuentran:
Infraestructura para FSRU y manejo de gas natural licuado (GNL).
Conexión mediante un gasoducto entre Buenaventura y Yumbo.
Manejo de GLP.
Graneles sólidos.
Contenedores.
El cronograma preliminar contempla aproximadamente tres años para estudios, diseños, permisos, licencias, consultas sociales, concesiones, licitaciones y estructuración financiera. Posteriormente, se estiman otros tres años para las etapas de construcción y commissioning.
De mantenerse esta hoja de ruta, el terminal tendría un horizonte aproximado de seis años, mientras que el desarrollo integral del gasoducto podría requerir cerca de ocho años.
La planificación presentada establece como fecha de inicio el 1 de octubre de 2026, con una eventual entrada en operación del terminal el 1 de octubre de 2032 y del gasoducto Buenaventura–Yumbo el 1 de octubre de 2034.
Estas fechas corresponden a horizontes proyectados y estarán sujetas al avance de los estudios, permisos, licenciamiento, financiación y ejecución de las obras.
Gasoducto Buenaventura–Yumbo: una conexión estratégica
La conexión gasífera entre Buenaventura y el interior del Valle del Cauca constituye otro componente relevante dentro de esta proyección de infraestructura.
La regulación nacional ha considerado infraestructura para la importación de gas en Buenaventura y un gasoducto hasta un punto de conexión con el Sistema Nacional de Transporte en Yumbo. La configuración definida contempla una capacidad de transporte no inferior a 400 millones de pies cúbicos diarios (MPCD).
Una infraestructura permanente de este tipo permitiría conectar de manera más directa la zona portuaria con los centros de consumo del Valle del Cauca y con el sistema energético nacional.
Esto ampliaría el papel estratégico de Buenaventura: además de ser uno de los principales nodos para el movimiento de mercancías del país, podría asumir una función cada vez más relevante dentro del abastecimiento energético.
Puerto 363 ampliaría la capacidad para contenedores
La segunda iniciativa proyectada es Puerto 363, planteado como un terminal especializado en contenedores y como una extensión natural de TCBUEN.
Su hoja de ruta contempla aproximadamente dos años destinados a estudios, diseños, permisos, licencias, consultas sociales, concesiones, licitaciones y estructuración financiera, además de otros dos años para construcción y commissioning.
El horizonte total estimado sería, por tanto, de cuatro años.
Con una fecha inicial proyectada para el 1 de octubre de 2026, Puerto 363 podría entrar en operación hacia el 1 de octubre de 2030, siempre que se cumplan las diferentes etapas regulatorias, financieras y constructivas previstas.
Este proyecto tendría especial relevancia frente al crecimiento del comercio contenerizado y la necesidad de continuar ampliando la infraestructura disponible en Buenaventura.
TCBUEN ya se desarrolla bajo una lógica de crecimiento modular y cuenta con una concesión para operar infraestructura destinada al manejo y almacenamiento de carga general y contenedores.
Foto cortesía PIO S.A.S – Ubicación futuros proyectos portuarios
La Regasificadora del Pacífico entra en escena
La expansión de la infraestructura portuaria coincide con otro desarrollo estratégico para el Valle del Cauca: la Regasificadora del Pacífico, cuya entrada en operación está prevista entre el 15 de noviembre y el 1 de diciembre de 2026, según explicó Óscar Isaza, presidente del proyecto, en entrevista con El País.
En su primera etapa, el esquema será diferente al proyectado para el futuro gasoducto Buenaventura–Yumbo.
El gas natural licuado llegará por vía marítima y será almacenado en el buque Tura, ubicado en una zona autorizada por la Dirección General Marítima frente a Buenaventura. Posteriormente, el GNL será transportado mediante isocontenedores hasta El Vínculo, en Buga, donde se realizará el proceso de regasificación para incorporarlo a la infraestructura de transporte de gas.
El proyecto busca aumentar la disponibilidad de gas para hogares, industria y generación térmica, contribuyendo al fortalecimiento del abastecimiento energético regional.
La perspectiva de largo plazo apunta a una evolución de este modelo: pasar del transporte terrestre mediante isocontenedores a una planta de regasificación en Buenaventura conectada directamente con Yumbo mediante un gasoducto.
Esta configuración podría reducir la dependencia del transporte por carretera y fortalecer el papel de Buenaventura como plataforma energética para el Valle del Cauca y el país.
¿Qué significa la expansión portuaria de Buenaventura para la logística?
La combinación de terminales de contenedores, infraestructura multipropósito, GNL y conexiones mediante gasoductos plantea una transformación que va más allá del aumento de la capacidad portuaria.
Buenaventura podría fortalecer su posición no solo como punto de entrada y salida de mercancías, sino también como nodo logístico, industrial y energético del suroccidente colombiano.
Para las cadenas de suministro, esta evolución plantea diferentes oportunidades y desafíos.
Mayor capacidad portuaria. Nuevos terminales permitirían distribuir los volúmenes entre diferentes instalaciones y responder a futuros crecimientos del comercio exterior.
Diversificación de cargas. La infraestructura para contenedores, graneles, GLP y GNL ampliaría el perfil operativo de la zona portuaria de Buenaventura.
Integración entre logística y energía. La llegada de GNL y una eventual conexión mediante gasoducto incorporarían la infraestructura portuaria de forma más directa al sistema de abastecimiento energético nacional.
Nuevas inversiones logísticas. El crecimiento portuario podría generar mayor demanda de patios, almacenamiento, transporte terrestre, servicios aduaneros, mantenimiento, tecnología y soluciones especializadas para operaciones de comercio exterior.
Mayor presión sobre las conexiones terrestres. El aumento de la capacidad portuaria también requerirá infraestructura capaz de movilizar eficientemente las cargas desde y hacia Buenaventura. Las conexiones viales, ferroviarias y logísticas con los principales centros productivos serán determinantes para aprovechar la nueva capacidad.
Una década que puede redefinir el Pacífico colombiano
El periodo 2026–2036 puede convertirse en una década determinante para Buenaventura.
La expansión de la infraestructura de contenedores, la aparición de terminales multipropósito y energéticos y la puesta en marcha de nuevas alternativas para importar y distribuir gas natural muestran una transformación que supera el ámbito estrictamente portuario.
El verdadero impacto dependerá de que los proyectos avancen en sus etapas de licenciamiento, financiación, construcción y articulación con la infraestructura nacional. Sin embargo, la dirección es clara: Buenaventura está ampliando su papel dentro de las cadenas de suministro colombianas y puede convertirse también en un punto estratégico para la seguridad energética del país.
Para los profesionales de logística y supply chain, seguir esta evolución será fundamental. Lo que ocurra en Buenaventura durante los próximos diez años tendrá implicaciones sobre capacidad portuaria, costos logísticos, rutas de abastecimiento, infraestructura, energía y competitividad empresarial.